Y lo mejor de todo es que ya es oficial, o al menos eso dicen mis credenciales. Y es que, hace unos días, en una reunión informativa, nos entregaron tanto nuestras credenciales de Erasmus como una curiosa agenda que puede sernos muy útil durante nuestra estancia en el extranjero.
¡Ah!, ¡Qué no lo he dicho! Me dieron una plaza en una universidad de Lisboa, aunque no en la misma ciudad, si a pocos kilómetros.
La verdad es que, aunque es un lugar cerca de mi casa, no deja de ser una gran aventura. Temo el momento de llegar y tener que organizar allí todo desde cero, aunque después, seguro que lo que temeré será la hora de volver.
Pero lo que más interesante me resulta, dejando a un lado la experiencia que viviré en Lisboa, es el aspecto profesional. No solo aprenderé un idioma nuevo (o intentaré aprender), sino que será una vivencia que las empresas sabrán valorar. De hecho, no son pocos los artículos que se publican en prensa referentes a la mayor facilidad que tienen algunos universitarios a la hora de encontrar empleo, cuando han realizado estancias en el extranjero.
Como he dicho, tengo algo de miedo (lo desconocido asusta), pero por nada del mundo rechazaría ahora esta oportunidad de conocer otra cultura, e integrarme como uno más de ellos.
Supongo que, a través de este blog, os contaré mi experiencia en Portugal. Ahora, solo queda esperar hasta octubre para emprender la marcha…